Sueña bonito, Mr.Sadman
Este sábado pasado, Mr.Sadman se quedó dormido y nos gustaría creer que tiene la eternidad por delante para soñar bonito.
Es curioso y asombroso lo fácil que resulta acostumbrarse a la felicidad y lo imposible que resulta hacerse al dolor. Los años pasan y con ellos cientos de compañeros de cuatro patas en situaciones límites de abandono; y no hay manera, cada día, cada compañero, duele una mijita más.
Será porque para nosotros son precisamente, éso, compañeros y no mascotas. Será porque entre nosotros no hay dueños de perros, ni de gatos, todos tenemos miembros que ladran o maullan en la familia. Será porque a nosotros nos importa una mierda (sí, así, mierda tal cual) el rancio abolengo, el pedigrí, la línea de campeones, las “hechuras”… de nuestros amigos, y todavía no distinguimos si un bulldog es francés, inglés, lapón o malayo. Será porque nosotros queremos un mundo en el que el respeto por cualquier ser vivo se aprenda desde el jardín de infancia y el futuro sea de adultos que no críen y no mercadeen con vidas; adultos que cuándo oigan la palabra “raza” pregunten ¿y eso qué es?
Mr.Sadman era el centro de un próspero negocio hasta que dejó de ser próspero. Un objeto inútil cuyas prestaciones ya no eran las que se especificaban en el contrato ISO de calidad. Y mientras otros tantos como Mr.Sadman siguen produciendo más juguetes al gusto y capricho de algunos, en el refugio tiemblan de frío y soledad los juguetes rotos.
Mr.Sadman vivió en el infierno, y hoy está muerto, de poco le sirvió ser un perro caro. Desde luego, a nosotros, poco nos importa que el refunfuñón tuviera raza o fuera un chucho. Para nosotros, el gordo, fue alguien de quien cuidar, a quien querer y a quien respetar.
Desde este rinconcito en el ciberespacio queremos decirle a Laura cuánto la queremos y cuánto nos gusta que sea nuestra compañera y nuestra amiga. Decirle que estamos orgullosos de su lucha silenciosa y discreta por los más débiles; orgullosos de su coherencia y de su militancia; orgullosos de compartir con ella comida, ropa, espectáculos, espacios y demás, libres de explotación animal.
Laurita, gracias, gracias desde lo más profundo del corazón por haber compartido tu tiempo, tu casa y tu amor con el gordo. Por haberle querido hasta el final y por haber decidido quererle el tiempo que hubiera hecho falta.
A todos los que habéis querido darle un hogar a Mr.Sadman, gracias también, de verdad. El refugio está lleno de compañeros que os esperan, no son bulldogs ingleses, pero están como locos por demostraros que no importa. Que no importa nada.
Sueña bonito, Mr.Sadman. Nosotros lo hacemos cada día justo después de cerrar la cancela del refugio.
Fuente de la noticia: SOFIA El Refugio-Escuela.