Willy. Muy personal

Esta mirada era la de mi amigo, mi compañero, mi cómplice. La mirada más noble del perro más bueno del mundo.

Willy se marchó ayer 5 de marzo de 2011 a las 11 de la mañana.

No sé cómo hacerlo con Willy, no sé cómo explicarte qué significa para mí su ausencia y cuánto le amé.

Te echo tanto de menos mi amor, tanto. Todos lo hacemos y somos muchos; los que te amamos, los que te cuidamos, los que te salvamos, los que te seguimos, los que tuvimos el privilegio de ser tus amigos.

El corazón de El Refugio-Escuela latía en el cuerpo de Willy. Él fue nuestra inspiración, nuestra fuerza y nuestro coraje. Él nos mostró el camino y nos demostró que la lucha valía la pena.

Willy se convirtió en el símbolo de la lucha por la justicia. Y lo seguirá siendo.

Te quiero mucho mi chico, con el alma y con las entrañas. Amo tus ojos tímidos, tu cuerpo cálido y acogedor, tus ronquidos despertando el alba, tus carreras perseguiendo el horizonte, tus bienvenidas a los que han llegado a casa buscando consuelo.

Willy, tú no lo sabes, pero enseñaste a decenas de compañeros a confiar, a vivir. La última, tu Mafalda, tu novia chiquita que contigo se olvidó del miedo y aprendió a jugar.

Amarte ha sido lo más fácil que he hecho en toda mi vida. ¿Cómo hago ahora? ¿Qué hago con todo el amor que me regalaste? Mi vida, mi tesoro, mi amigo. Mi Willy.

En el jardín, frente a la ventana de mi dormitorio, crece un rosal de rosas amarillas a las que el sol baña cada amanacer; allí descansará Willy, siempre cerca de mí, para siempre conmigo.

Fuente de la noticia: El REFUGIO-ESCUELA.

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