A propósito de Kimi
Ahora sí Kimi está en casa. Ahora sí Kimi tiene una familia. Ahora sí, a Kimi la quieren de verdad, con el corazón y con la razón.
Muchas veces, hemos de confesarlo, dan ganas de decir basta y dedicar el tiempo a otras cosas; al punto de cruz por ejemplo
No, ahora en serio, dedicar el tiempo a cosas que no duelan, que no desgarren el alma. Colaborar en cualquier asociación o refugio supone un desgaste psicológico (y físico también) que no tendría ningún sentido si adoptantes como los de Kimi, si gente como vosotros, no estuvierais ahí.
La adopción definitiva de Kimi sugiere muchas reflexiones: la frivolidad con la que decidimos poner un animal en nuestras vidas sin pararnos a pensar que cada uno de nuestros gestos les afecta en lo más hondo; que nuestras decisiones suponen la diferencia entre la vida y la muerte; la poca sensibilidad que existe en este país nuestro con respecto a los derechos de los otros animales; la facilidad con la que podemos comprar un ser vivo y la impunidad con la que podemos abandonarlo. En fin, muchas reflexiones necesarias para empezar a cambiar las cosas. Y con personas sensibles, generosas e inteligentes como los integrantes de la familia de Kimi, las cosas tendrán que cambiar. Seguro.
En todo caso hoy la protagonista es Kimi y su familia. En Córdoba hay una familia maravillosa que lo es si cabe, todavía más porque Kimi es su nuevo miembro.
Esta vez no nos hemos equivocado, seguro que no: mirad qué preciosa carta nos han escrito:
Córdoba, Marzo de 2.011
El motivo de esta carta es para hablarte de Hanna (antes Kimi). Ya te conté el porqué del cambio de nombre, pero vamos, que desde el primer momento en el que empezamos a llamarla Hanna, nos entendió sin problemas.
A ver….¿que te puedo contar de nuestra loquita favorita? pues que es un cielo. Un cielo al que adoramos. Como ya sabes, el hecho de adoptar una nueva perrita fue una decisión muy meditada por nuestra parte, ya que lo pasamos tan mal cuando perdimos de viejita a la anterior…y es que a éstos seres tan indefensos se les ama como a uno más de la familia y tienes el instinto de protegerlos hasta el fin de sus días. Pero bueno, por suerte el tiempo pasa, y es capaz de “suavizar” las heridas, que algo es algo. Y es que la compañía, la vida que te da un animal y la ilusión por ver que crece feliz, no se paga con nada, y por eso a todas aquellas personas (por llamarlas de alguna manera) que humillan, abandonan o maltratan a un animal, se merecen …, porque hay que ser muy cobarde y estar podrido por dentro para dañar a un ser vivo que no se puede defender. En fin.
Volvamos a Hanna. Hanna es…la que ha devuelto la sonrisa a nuestras vidas. Es una cosita pequeña y sin maldad que se pasa el día pegando saltitos por ahí y moviendo la colita. Es una moco con unas patitas interminables, esbelta y hocicuda , que cuando le gusta el olor de lo que estás comiendo, sin querer se asoma a husmear y casi mete la cabeza en el plato, pero a la que le dices “no” una sola vez , y a la primera se sienta o se tumba. Es una revoltosa que se pone bocarriba cuando está cerca de ti para que le acaricies la barrigota una y otra vez, y cuya hora de la siesta es sagrada, se tumba a lo largo de sofá o encima tuya hecha un rosquito, y que en pleno éxtasis de sueño suelta unos gruñiditos de gustito, se recoloca más si cabe (porque mientras más pegada esté a ti, mejor) y sigue durmiendo como si nada. Es un amor que cuando la coges en brazos se abraza a ti como un bebé gorila a su madre, tan indefensa y necesitada de cariño…
¿Que ha roto alguna que otra revista o algún mando de la tele que ha visto por ahí? Pues sí, para que nos vamos a engañar, pero eso forma parte del comportamiento de un cachorro, de sus ganas constantes de explorar y del dolor de sus dientecitos al caérseles o crecerle…pero por eso mismo, hay que ser constantes día tras día, educarles, reñirle cuando haga algo mal y premiarle cuando haga algo bien. Igual que haces con un humano desde que nace. Con respecto al pipí, de vez en cuando se le escapa algo en casa, sobretodo cuando se pone muy nerviosa y contenta cuando llega una visita, pero vamos poco a poco, es todavía una cachorrita y hay que tener paciencia.
Cuando sale a la calle parece Bambi saltando y rastreando, y es ver a un niño o a otro perro y empezar a lloriquear y tirar de la correa hacia su objetivo, que no es otro sino el de jugar y jugar con todo lo que se menea.En definitiva, podría seguir diciendo cosas buenas acerca de Hanna, pero de momento yo creo que os podéis hacer una idea, de todas maneras ya os iremos contando como sigue. Sólo podemos decir que sí, que es una loquilla, pero es nuestra loquilla favorita…y la queremos tal y como es.¡Si es que te tienes que reír a la fuerza con sus ocurrencias!.
Es un SOL, que no cambiamos por nadie ni por nada, y que ha llegado a nuestras vidas para darnos calor y hacernos crecer un poquito más como personas.
En definitiva, podemos decir que la que ha tenido suerte en ésta historia no es Hanna, sino nosotros por tenerla en nuestra vida. Sin duda alguna, es ya una más de la familia.No queremos acabar sin antes dar las gracias a todas las personas que de algún modo u otro han intervenido en la adopción, a Beatriz como la ágil, cariñosa y perfecta intermediaria, a Belén, por su encanto y sensibilidad y por traérnosla a la estación, y por último, a la familia de acogida que junto con otros animalillos la ha tenido en casa hasta que ha venido con nosotros, por darle calor, amor (algo que estamos segurísimos que ha recibido) y sobre todo la oportunidad de estar al calor de un hogar a la espera de ser adoptada. Para ello hace falta mucho valor, porque hay que ser muy FUERTE para luego tener que desprenderte de ellos cuando se van, mucho AMOR en el corazón para poder repartir un poquito para cada uno, y sobretodo mucho sacrificio, para estar ahí al pie del cañón y que a ninguno le falte de nada.
GRACIAS, mil GRACIAS al Refugio por rescatar, cuidar, devolver a la vida y tratar con el respeto y la dignidad que se merecen a todos y cada uno de los animales, y en especial a los que están abandonados, ya que sin vosotros nada de esto sería posible.
Sois grandes, muy grandes.Un abrazo enorme.
Fuente de la noticia: El REFUGIO-ESCUELA.
