La Mami y su princesa
No nos cansamos de verte abrazada por tu particular princesa rubia.
No nos cansamos de verte viviendo tu propio cuento de hadas.
Érase una vez una preciosa grandullona que protegía sus bebés en una obra abandonada. Pasó el tiempo y los bebés se convirtieron en unos guapísimos jovencitos que acompañaron a su madre y a su padre hasta un pequeño rincón del mundo en el que unos duendes loquitos cuidaron de ellos. Pero como en todos los cuentos infantiles no podía faltar el hada buena y hete aquí que apareció Heather, agitó la varita mágica y la grandullona encontró un palacio con su propia princesa buena en el que ser feliz para siempre.
Creemos en los cuentos y en los finales felices; creemos en las hadas madrinas y en los duendes; creemos que si seguimos soñando con los ojos del corazón muy abiertos, un día todos nuestros perros y gatos vivirán su propio cuento con final feliz.
Querida Mami Lobo, no sabes cuánto te echamos de menos y cuánto nos gusta hacerlo. Cuida de Sophie, que no podía llamarse de otra manera…
cuida de tu princesa rubia, amor, cómo solamente tú sabes hacerlo.
Fuente de la noticia: El REFUGIO-ESCUELA.
